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Cookies de este sitio y cómo controlarlas

Este dominio deja unas cuantas anotaciones dentro de tu navegador. Ninguna sirve para venderte nada ni para seguirte por otras webs. Este texto funciona como el manual completo de esas anotaciones: explica de qué están hechas, cuánto duran en el aparato desde el que lees, cómo se aceptan o se rechazan desde el propio aviso y qué hay que tocar en el navegador para eliminarlas. Al final llega la parte que casi nadie se molesta en escribir: qué deja de funcionar cuando las bloqueas del todo.

Qué son las cookies

Una cookie es una anotación breve que el navegador apunta a nombre del dominio que se la pide. No es un programa. Dentro caben una etiqueta, su valor y la fecha en que expira, y poco más: el navegador limita el tamaño de cada una.

Cada dominio queda encerrado con lo suyo, y ese apunte no alcanza a tus carpetas ni a lo que hagas en otras pestañas. El mecanismo va de ida y vuelta, porque la web pide que se guarde algo y el navegador lo devuelve tal cual en cada petición posterior al mismo dominio. Así estas páginas reconocen que ya pasaste por aquí sin llegar a saber quién eres.

Tipos que utiliza este sitio

El inventario es corto, porque este sitio no vende espacio publicitario ni arma audiencias. Estas son las familias que escribe el dominio:

Las dos primeras las escribe este dominio. La tercera la coloca un proveedor externo de estadística, así que formalmente es de terceros, y si saltas a otro dominio el inventario que encuentres allí será el suyo. Lo que no vas a encontrar aquí: píxeles de redes publicitarias, botones sociales que fisgan al cargarse ni huellas de dispositivo.

Finalidad de cada grupo

Las técnicas hacen el trabajo pesado. Mantienen el hilo de la lectura mientras saltas de una sección a otra y separan a una persona de un robot que se descarga la web en bloque.

Las de preferencia existen para no repetirte la misma pregunta. Aceptes o rechaces el aviso, esa elección queda apuntada y la ventana deja de taparte el texto en cada visita, y con el cuerpo de letra ocurre otro tanto si lo cambias.

La medición nos sirve a nosotros. Vemos cuánta gente abre cada sección, por dónde entra y en qué párrafo se cansa, y con eso decidimos qué reescribir. Ese recuento no lleva tu nombre ni alimenta ningún perfil de venta.

El plazo lo fija quien escribe la anotación. Estos son los de este dominio:

Cuando el reloj termina, el navegador borra la anotación él solo, sin que nadie se lo pida, de modo que quien no regresa se queda limpio sin hacer nada. Si vuelves antes de esa fecha, el vencimiento se recalcula desde la nueva visita, y así un lector habitual conserva sus ajustes.

Cómo configurarlas o eliminarlas

La primera puerta es el aviso de la visita inicial. Ahí puedes aceptar el conjunto, quedarte con lo imprescindible o descartar el resto. Si cambias de idea más tarde, el enlace de configuración del pie reabre el mismo panel.

La segunda puerta es el navegador, que decide por encima de lo que pida esta web. En ordenador el camino pasa por el apartado de privacidad de los ajustes: allí se ve el listado sitio por sitio, se borra el de este dominio y se dejan bloqueadas las de terceros. En el móvil el menú es el mismo con otro nombre, y una ventana privada lo tira todo al cerrarse. Ojo al efecto secundario: al vaciar el almacén desaparece también la nota de tu negativa, y el aviso volverá a saludarte como si acabaras de llegar.

Consecuencias de desactivarlas

Bloquearlo todo no te deja fuera. El texto, el índice y los enlaces funcionan igual, y no hay material reservado a quien acepta. Lo que notarás son molestias menores: el aviso reaparece en cada visita, los ajustes de lectura se olvidan y algún control antirrobots puede exigirte una comprobación de más.

De nuestro lado se pierde parte del recuento y hay que decidir a ciegas qué actualizar. Conviene aclarar una confusión frecuente: lo que bloquees aquí no toca la cuenta que tengas en el casino. Aquello queda anotado en su propio dominio y con otras reglas; si allí se te cae la sesión, la respuesta está en su configuración. El repaso del casino, con su catálogo y sus pagos, ocupa la portada.

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